¿Qué quiere el ciudadano común?
El ciudadano común no está metido en política, pero es víctima de todas las manipulaciones, vejaciones, abusos y efectos de la política partidista de nuestro país. Bien dice nuestro querido Dr. Julio Hazim, que existe una mayoría de personas que madrugan para desayunar a sus hijos, llevarlos a la escuela, y de allí seguir para el trabajo sin tener que pedirle ni rendirle cuentas al gobierno. Esos mismos ciudadanos trabajan en empresas privadas, se ganan el sustento familiar, y consumen en los supermercados y tiendas sin tener que rendirle cuentas al gobierno ni a los políticos.
Estos mismos ciudadanos reciben sus cheques por sueldos, honorarios o ventas, y cumplen con las leyes tributarias pero no tienen que estar en el dime y te diré de la política partidista. Esto es lo que una sociedad civil moderna debe hacer, y las decisiones políticas reservarlas para cuando llegan las elecciones parlamentarias, municipales o presidenciales cada dos o cuatro años.
Pero, ¿qué exige ese ciudadano común de sus líderes políticos? El ciudadano quiere sobre todo paz y libertad para realizar sus quehaceres sin tantas interferencias y abusos del poder político. La invasión a esa paz comienza con la prensa que reporta a diario tantos casos de violencia, de crímenes, y de tragedias que empiezan a trabajar en el subconsciente frágil de nuestras mentes, ya que es natural pensar que si están asaltando, robando y matando en las calles, un día “me va a tocar a mí ser víctima de un ataque”. La presión psicológica continúa con la radio y la televisión, y ambas están llenas de programas de noticias y de opinión que saturan aún más los centros paranoicos de nuestras mentes. Lo peor es cuando el ciudadano común tiene que salir a la calle a buscarse el sustento familiar y lo que enfrenta es la más violenta agresión que existe aquí, y es el tráfico vehicular.
Violento es el tráfico por las maneras agresivas de conducir que tienen nuestros choferes de taxi, de autobuses, o los jóvenes inmaduros que enfrentan las vías como si fuera una corrida de toros en Pamplona a la que salimos arriesgando a diario la vida sabiendo también que algunos vamos a perecer o salir lastimados, y para colmo las autoridades que debieran velar por nuestra seguridad vial, al contrario se muestran renuentes a castigar aquellos que se roban las luces rojas, que no saben mantener las vías, que empujan a los demás vehículos con sus desplazamientos erráticos e impredecibles, y todo esto acompañado de abusos verbales que nos colocan en el fondo más profundo de la lista de países sin educación o cultura de convivencia.
Digo todo esto porque existen funciones del estado que en verdad son necesarias para el ciudadano común que arriba mencioné. Me refiero a la responsabilidad que tiene el estado de organizar el tráfico para que el espacio al que tiene derecho le sea respetado y no abusado. Se necesita el estado para mantener limpias nuestras calles y donde las brigadas de Salud Pública debieran estar fumigando sistemáticamente los parques, cañadas y depósitos de agua donde habita el mosquito del dengue. Debiéramos estar vacunando de forma continua a nuestros niños y exigir a sus padres la evidencia de estas inmunizaciones como igual se les debe exigir que envíen los niños a las escuelas.
Finalmente, abogo por una democracia donde las autoridades están conscientes de que deben proteger la integridad y los derechos del ciudadano común, y no ser ellos los protagonistas del atropello como ocurriese recientemente en Azua con el sargento que agredió a un periodista e hirió de bala a un civil porque se realizaba una entrevista. Tampoco es aceptable que las autoridades adicionales que existen para proteger nuestras fronteras, se están enriqueciendo a base del tráfico de armas, dinero, y drogas.
Nuestro ciudadano común realmente merece algo mejor, y tenemos que aprender a exigirlo.
Fuente
https://listindiario.com/puntos-de-vista/2010/08/02/153085/que-quiere-el-ciudadano-comun
